ADULTOS MAYORES LLENARON DE ALEGRÍA LAS CALLES DE BELLAVISTA

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Cartagena de Indias D. T. y C., 01 de noviembre de 2022 Con un recorrido por las principales zonas comerciales de Bellavista, al sur occidente de Cartagena,  los adultos mayores del centro de vida de ese mismo barrio celebraron el tradicional día de Ángeles somos.

 

Desde tempranas horas de la mañana, para resguardarse un poco los embates del sol, damas y caballeros adultos arribaron por la vía principal del barrio 20 de Julio y entonaron los cánticos de “Ángeles somos, del cielo venimos pidiendo limosnas para nosotros mismos”; o el conocido, “no te rías, que la mochila está vacía”, entre otras frases jocosas y musicalizadas que despertaban la simpatía de los propietarios de tiendas, terrazas, almacenes, asaderos, fuentes de soda, cacharrerías y puestos de comidas rápidas, entre otros.

 

Al mismo tiempo llevaban consigo un gran balde de plástico soportado sobre un carro de hierro de dos ruedas, donde iban depositando los víveres que les regalaban los comerciantes; y que serían los insumos necesarios para el sancocho que compartirían al medio día en el comedor del centro de vida.

 

Pese al evidente éxito que tuvo la jornada, algunos reconocieron que, durante sus años mozos, el Ángeles somos guardaba el verdadero sentido de integración vecinal.

 

“Y eso pasaba porque se podía celebrar el día que cayera, ya que era de fiesta. Los pelaos no tenían clases ni los papás y hermanos mayores tenían que trabajar. Entonces, desde la mañana temprano se veía a niños y adultos caminando con sus ollas y baldes y dedicando cantos a las amas de casa. Al mediodía, todos nos reuníamos en algún parque o alguna terraza, mientras hervía el sancocho que íbamos a compartir oyendo la música de los vecinos”.

 

Al término del recorrido, los adultos mayores volvieron al centro de vida, donde entregaron las colaboraciones de la comunidad y se dispusieron a preparar los alimentos con los que se prepararía el almuerzo de remate del día.

 

Paola Jiménez Blanquicett, directora del Centro de Vida Bellavista, destacó el entusiasmo que embargó a los adultos mayores cuando se les propuso que se sumaran nuevamente al rescate de la tradición del Ángeles somos.

 

“Ellos saben —añadió— que esta tradición se ha venido perdiendo, pero desde su alegría estuvieron dispuestos a rescatarla, mediante sus talentos como el baile, el canto y la ejecución de instrumentos musicales. La comunidad, principalmente los comerciantes, los acogió con mucha ternura, que era la respuesta que se esperaba para el goce de los adultos mayores”.

 

Actualmente, el Centro de Vida Bellavista tiene registrados a unos 125 adultos mayores, pertenecientes al mismo barrio, pero también a aledaños como 20 de Julio, Vistahermosa, El Campestre, Altos del Campestre y Los Caracoles, entre otros.

 

El establecimiento tiene más de 15 años de fundado y, principalmente en el presente año, se le han venido aplicando remodelaciones, debido a que sufrió algo de abandono, sobre todo durante la declaratoria de pandemia.

 

“Pero con el apoyo de la Alcaldía Mayor de Cartagena y de los comerciantes de la zona, se sumaron esfuerzos y ahora el centro es un sitio agradable y cómodo para quienes lo usan”, señaló Jiménez Blanquicett.

 

Asimismo, hizo saber que el centro aspira a recibir más adultos mayores, “porque hay algunos que  a veces se matriculan, pero no asisten. Por cuestiones de sus edades, prefieren estar en casa. Pero nuestra tarea es crear estrategias para motivarlos a que asistan y disfruten de las actividades que aquí programamos. Se trata de una sensibilización que hacemos también con los acudientes”.

 

Otra de las aspiraciones del centro de vida tiene que ver con la adquisición de un local propio, puesto que el que hasta ahora han venido ocupando los adultos mayores está en calidad de préstamo.

 

La señora Emérita Rodríguez Garcés, una de las adultas mayores más célebres del centro de vida, comentó que “es esta la primera vez que asisto a un Ángeles somos, porque no tengo mucho tiempo de pertenecer al grupo. Pero creo que lo hice bien, porque participé en los bailes y en los cantos. Eso me mantuvo muy alegre durante todo el recorrido. Más que cuando era una niña, porque, la verdad, durante mi vida he sido poco fiestera”.

 

Emérita se regodea de su popularidad en el centro de vida, “porque mis compañeros me tienen en cuenta para todo. Todo me lo consultan y a todo me invitan. Eso me hace sentir muy feliz”.